La historia de Ocho Águilas
El nombre Ocho Águilas proviene de los tiuques, que apodamos águilas; que nos visitaban mientras desarrollábamos el proyecto.
La construcción de las cabañas se realizó en madera para mantener la armonía con la casa patronal ya existente.
Transcurrieron varios meses de estudio para lograr la mejor distribución y garantizar la máxima comodidad posible para nuestros huéspedes, así como las mejores vistas hacia los paisajes circundantes.
El recinto integra una torre / observatorio que permite ver hasta el mar; apreciar las bandadas de pájaros cuando la época migratoria lo indica, sobrevolando la parcela a últimas horas de la tarde, y para los más aventureros, el avistamiento de cuerpos celestes a ojo descubierto.
Las dos piscinas una para adultos, y otra para niños que refrescan a nuestros huéspedes en el verano fueron estructuradas con bloques de material reciclado, y, con la madera sobrante de la construcción de las cabañas, los decks donde podrás meditar o hacer yoga al aire libre.
La parcela es lo suficientemente amplia, con un terreno provisto de ligeros desniveles si quieres comenzar a acondicionarte para un trekking o, sencillamente te apetece un ligero entrenamiento físico.

Nuestra Visión
Nuestro lema es:
- Ser amigable con el medio ambiente
- Eficiencia en el uso de materiales
- Reciclaje y Cosecha de Agua (Camanchaca)
Ideamos nuestro proyecto de la manera más amigable posible con nuestro entorno, manteniendo al máximo la vegetación nativa de la parcela. Las cabañas se construyeron utilizando eficientemente los materiales elegidos. Los remanentes se destinaron a la fabricación in situ del mobiliario, hasta las pajareras, con el consecuente ahorro de combustible: Menos viajes para buscar materiales de construcción.
Disponemos de una vermicompostera (lombricultura, que llamamos “Lombrilodge”) para elaborar compost y nutrir las plantas sembradas, y a mediano plazo proyectamos instalar un invernadero para sembrar nuestras frutas y hortalizas. Separamos los desechos inorgánicos: plásticos y vidrios y los llevamos a un punto limpio ubicado en la ruta hacia Guanaqueros.
Ideamos un sistema de almacenamiento del agua de las duchas y lavadora, para el riego de las plantas.
Cosechamos la condensación de la camanchaca, la cual sirve para llenar los bebederos de las aves que nos alegran con su canto y energía.

Nuestra Historia
Una Francesa y un Alemán – juntos en Guanaqueros
Nos escapamos al campo!
Esta aventura comienza en 2019, cuando decidimos cambiar el concreto de la ciudad por la calma y los espacios abiertos que ofrece la vida rural.
El inicio: una casa y arbustos secos
Al instalarnos solo había una casa construida en el área de la parcela la cual había sido, casi en su totalidad, despojada de vegetación, con la excepción de uno que otro árbol de eucalipto, un guayacán y dos litres.
La parte trasera del terreno si conservó vestigios de vegetación xerófila característica de la zona, combinadas con un terreno rocoso bordeando una antigua quebrada.
De segunda vivienda a centro de la vida
Inicialmente, la casa se utilizaba durante la época vacacional para luego transformarse en nuestra vivienda principal.
Contemplando el potencial del terreno dada la tranquilidad y la belleza de los atardeceres y la naturaleza circundante, decidimos construir ocho cabañas, ideando un proyecto de alojamiento para aquellas personas que buscan la tranquilidad y la reconexión con la naturaleza.
Sin apuro pero sin pausa
El proceso ha sido progresivo pero sin tregua. Los contratiempos iniciales seleccionando especies para crear áreas verdes, fué dando pié a un proceso más estructurado, en donde se plantaron especies resistentes creando un oasis para la fauna nativa, principalmente aves, para posteriormente iniciar un proyecto de reforestación exclusivamente con especies nativas de la IV región.
Un oasis de paz y tranquilidad – con capacidad hasta 26 personas
Nuestro recinto, delimitado por una empalizada, da la bienvenida a grupos cerrados, familias o empresas, nuestra capacidad máxima es de 26 personas.
La distribución de las cabañas es la combinación perfecta entre ambientes relajados y privacidad, donde cada unidad tiene una terraza propia en la que tomar el desayuno si la idea es levantarse tarde.
Incorporamos zonas de descanso y amplios espacios que invitan a ser recorridos para descubrir “escondites secretos” donde instalarse a leer un libro, contemplar la naturaleza, decks que pueden utilizarse para la práctica de yoga o meditación, o recargar energías en la cama de cuarzo, subir a la torre mirador para disfrutar de una vista 360 de las áreas circundantes, entre ellas el cerro de Guanaqueros.
Todas estas opciones se suman para materializar nuestro lema: “Desconexión de la rutina y el estrés”.
Tributo a los Diaguitas – esta región es la suya!
Como tributo una de las culturas ancestrales de la zona, replicamos, con la ayuda de Ricardo Romario, un artista local, motivos de inspiración inca-diaguita, diferentes en cada una de las puertas de las cabañas; tomando como base vestigios de cerámicas halladas en las diversas excavaciones que se han realizado en el pueblo, y que Ricardo también ha plasmado en secciones de la “Caleta la Safá”, obra de su padre, conocido como “El loco Careo”.
La decoración interna de las cabañas es sencilla, pero prima siempre una alegoría a la naturaleza, ya sea en los colores utilizados, o en los motivos de la ropa de cama, que se asocian a la vegetación que nace después de la lluvia.
En las instalaciones prima la madera, para tener un conjunto armónico con la casa patronal que fue la primera construcción como ya mencionamos.
Reforestación con plantas autóctonas de la región
Para contribuir con la preservación del medio ambiente y tratar de recrear la vegetación original de la zona decidimos crear una zona de reforestación con arbustos nativos, en el área del terreno que desde un principio se mantuvo inalterada: donde un segundo litre domina la vista haciendo complemento al que está más cerca de las cabañas.
En esta zona hemos plantado árboles de quillay, aromos, alcaparras, molles.
Y para tener variedad, de acuerdo a los planteamientos de la agricultura sintrópica; uno que otro árbol frutal: papayos, mandarinas, y almendros; aparte de una variedad de cactus que recuperamos de desechos hallados en la vía hacia Tongoy.
Seguimos creando según nuestra inspiración
A medida que pasa el tiempo y sin plan maestro, vamos incorporando detalles según nos vaya guiando la inspiración. La idea es ir disfrutando el proceso de ir creando algo nuevo cada vez.
Creemos que estamos bien encaminados, los arbolitos están creciendo fuertes y los cactus ya han comenzado a mostrar sus primeros brotes.
Nuestro nuevo hobby: la fotografía del cielo nocturno (astrofotografía)
Nos encontramos en una zona con escasa contaminación lumínica lo que hace que una visita a Ocho Águilas pueda transformarse en una experiencia de observación de los astros a ojo descubierto, o inspirarse con un hermoso cielo estrellado y experimentar con la astrofotografía, para lo cual la iluminación de la parcela se mantiene al mínimo necesario para no interferir con la visual celeste.
